Impulsar la electromovilidad en el transporte privado es una medida fundamental y estratégica en la lucha contra el cambio climático considerando que el transporte privado representa alrededor del 30% de las emisiones del sector transporte. La adopción masiva de vehículos eléctricos permite reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos locales lo que se asocia a importantes beneficios relacionados con salud y calidad de vida. Se contempla el incremento de electromovilidad a partir del estándar de rendimiento vehicular, la prohibición de ventas de vehículos convencionales y la transformación de vehículos convencionales a vehículos eléctricos.